Quizá discutís por lo mismo, evitáis ciertos temas o ya no sabéis cómo hablar sin acabar cada uno defendiendo su versión. En terapia podemos mirar qué ocurre entre vosotros y qué queréis hacer con ello.
La terapia de pareja no es un tribunal ni un lugar donde decidir quién tiene razón. Es un espacio para observar qué ocurre entre vosotros cuando intentáis acercaros, pedir algo, protegeros o resolver una diferencia. Y para entender mejor qué necesita cada uno y qué necesita la relación.
Los conflictos se repiten sin resolverse. Sentís que habláis pero no os escucháis.
Convivís, pero la conexión emocional se ha enfriado. Sentís soledad dentro de la relación.
Las conversaciones importantes acaban en reproches, silencios o portazos.
Una infidelidad, una mentira o una situación que ha roto la confianza. Queréis saber si es posible reconstruir.
No sabéis si seguir juntos o separar vuestros caminos. Necesitáis claridad.
No estáis en crisis, pero sentís que podéis estar mejor. Queréis invertir en vuestra relación.
En la terapia de pareja Gestalt no busco quién tiene razón. Trabajo con lo que pasa entre vosotros: cómo os comunicáis, cómo os escucháis, qué necesitáis y qué patrones se repiten.
No hace falta que lleguéis de acuerdo sobre lo que pasa. Me interesa poder escuchar las dos experiencias sin convertir la sesión en un reparto de culpas.
Qué hace uno cuando el otro se aleja. Qué ocurre justo antes de la discusión de siempre. Y cómo, casi sin daros cuenta, acabáis otra vez en el mismo sitio.
El pasado puede ayudar a entender, pero también prestamos atención a cómo os habláis, os interrumpís, os protegéis o dejáis de escucharos durante la propia sesión.
Parar antes de responder. Formular una petición sin convertirla en reproche. Escuchar algo sin preparar la defensa. Probamos y vemos qué ocurre; no hay una fórmula que sirva igual para todas las parejas.
Qué ocurre justo antes, qué intenta conseguir cada uno y cómo una conversación acaba convirtiéndose otra vez en la misma pelea.
Porque necesitar cercanía y pedirla en forma de reproche no suele producir exactamente el mismo resultado.
Uno insiste. El otro se cierra. Uno se aleja. El otro persigue. Miramos qué función tiene esa forma de protegeros y qué precio está teniendo.
Seguir, cambiar la forma de estar juntos o separaros. Puedo acompañaros a poner claridad, pero no tomar esa decisión por vosotros.
No hace falta que lleguéis con una versión común ni con la decisión tomada. Podemos conocernos, escuchar qué trae cada uno y ver si os encaja empezar conmigo.
Artículos que pueden ayudarte a entender mejor lo que estáis viviendo.